Cultura Organizacional -Parte 4
Las creencias
Son representaciones organizadas del mundo (Weltanchauung, Cosmovisión), mediante las cuales se explica la vida y la muerte, los orígenes y la trascendencia, etc. Las creencias generan credos, o corpus organizado de creencias. Schein las llama presunciones básicas y para él constituyen el núcleo básico de la cultura. En el ámbito de las creencias, distinguimos ideas de religión trascendente, de religión civil, ideologías, mitos, ideas filosóficas y antropológicas, etc.
Los valores
Surgen de las presunciones básicas o creencias y de los valores surgen las normas. Conocer es de alguna manera, valorar, evaluar la realidad. Los valores surgen de la cultura del grupo. Hay valores profundos y estables, vinculados a lo nuclear de la cultura; hay valores más tangenciales, vinculados al posicionamiento estratégico, que son más susceptibles de cambio.
En el seno de la organización puede haber conflicto de valores (por ejemplo, entre los valores oficializados y los de las subculturas). De la misma manera, dos grupos pueden enfrentarse porque poseen sistemas de valores antagónicos. La dirección, por valores, acuñó la frase: "cuando los tiempos son duros, hay que volver a los valores seguros". Otros autores han concebido la empresa como un sistema de valores. El valor, en una empresa, es lo que se debe hacer, lo que es bueno para la empresa. El valor es la dimensión cultural ejemplar que guía el comportamiento de los miembros del grupo. En una empresa se proclaman valores oficiales (estatutos, reglamentos, normas), pero hay otras proclamaciones de valores que van implícitos en la praxis de la empresa (selección de personal, sistemas de premios y castigos, etc.).
Lenguajes y rituales
Las organizaciones han creado una urdimbre de significados, expresados en lenguajes y rituales, que constituyen la circulación sanguínea que regenera constantemente el organismo. Desde el icono o logotipo que representa la empresa, hasta las jergas subculturales que utilizan los diversos colectivos en la organización. Los lenguajes son como transmisores de comunicación. Existen lenguajes internos (jerga, vestimenta, jerarquía, etc.) y externos (conexión con el cliente o visitante, publicidad, lenguaje de ventas, etc.). Los lenguajes internos cohesionan, comunican, informan, es decir, posibilitan la interacción grupal. Un grupo comunicado es un grupo implicado en la tarea común que dirige el liderazgo. Los lenguajes internos ponen de manifiesto la identidad común, mientras que los lenguajes externos nos abren al cliente. En la actualidad, los rituales constituyen uno de los medios más importantes de comunicación simbólica. Entre los principales rituales, podemos enumerar los de cambio (iniciación y desmembración) a través de los tres pasos: separación, liminariedad y agregación. En la empresa podemos destacar los rituales de iniciación (cosmogónico), jerarquía y fiesta (soteriológico) y salida (estatológico) (Aguirre, 1998). Los rituales cobran importancia en la medida en que toda organización es, en muchos aspectos, una religión civil (Aguirre, 1998), pues un grupo organizado busca su pervivencia a través del rito.
El oficio y el producto
Como quinto elemento básico de la cultura, podemos considerar el oficio y el producto. El oficio ha sido definido como un conjunto de conocimientos y competencias necesarios para recibir una denominación laboral o empresarial. El oficio hace referencia a la actividad principal de una empresa, o a la actividad individual o competencia laboral, que suele estar certificada como profesión aprendida. El buen hacer, la calidad del oficio, los secretos del oficio, etc., son un bien cultural de la organización, que va ligado a la actividad de la empresa y a la competencia laboral de sus trabajadores. El producto, sea formal (institución) o material (cosa) se constituye en vínculo entre la organización y sus clientes. Al producto se le requiere excelencia y es consecuencia de un proceso. Generalmente, los productos empresariales representan la cultura material de la organización, que es publicitada, expuesta y vendida. La marca y la dimensión simbólica de un producto hacen que éste represente, no pocas veces, la identidad de la organización.
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